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Boscalba

IV: Los cuatro encuentran la aventura


Traducción: Mina

Ormsiir Mrhulaedir rehusó sutilmente contestar a las excitadas preguntas de su hijo acerca de sus viajes y encuentros nocturnos, pero sólo el saber que su padre se escabullía silenciosamente para encontrarse con gente poderosa en secreto, para hacer cosas que importaban,  despertó algo en Oenel. Sabía que necesitaba hacer cosas como ésas, y también hacer algo importante, algo que le entusiasmaría tanto como aquella tarde, cuando una alta mujer humana que avanzaba apresuradamente chocó “accidentalmente” contra su padre mientras él y Oenel descargaban un carromato de enseres bajo la lluvia, y Ormsiir se separó  en una serie de apresuradas disculpas intercambiadas mientras le guiñaba un ojo a su hijo… y una resplandeciente espada que nunca había estado allí antes se aferró bajo su capa.

Desde su primer encuentro, los cuatro de Boscalba acordaron mantenerlo en secreto, incluso a sus padres. También consensuaron que ir pregonando su idea por Aguas profundas atraería una visita ridícula y probablemente hostil de la Guardia, y una estancia a largo plazo en una celda de las mazmorras por “perturbar la paz”. Debían adentrarse en el mundo como ratones, rápidos y silenciosos, en busca de una localización adecuada para su reino antes de hablarle de “Boscalba” a nadie. 

Arhônda era el emplazamiento ideal para un asentamiento de elfos lunares pero estaba muy cerca de Aguas profundas (y por tanto a fácil alcance de miles, algunos de los cuales podría decidir apoderarse de él, por no decir nada sobre las órdenes que los Señores de Aguas profundas darían a la guardia de la ciudad sobre cualquier reino incipiente en las puertas de entrada a la ciudad). Ahora era demasiado pequeño para acoger a muchos elfos, sufriendo a menudo una tala de árboles que lo hacía disminuir todavía más, y se decía que estaba repleto de acechantes drow, forajidos humanos y monstruos. El bosque Alto estaba más lejos  y era tan vasto como antiguo, pero los elfos del bosque vivían allí junto con ents, korred, en adición a seres más oscuros. También se contaban historias acerca de que la corriente del Unicornio estaba siendo consagrada a deidades humanas. Para descubrir la verdad de todo esto, simplemente debían ir allá a comprobarlo.

Nemmer “tomó prestado” un mapa del norte de la costa de la Espada de un jefe de caravana, copiándolo apresuradamente y devolviéndoselo, y los cuatro de Boscalba pasaron horas contemplándolo y haciéndose preguntas. ¿Quizá el boque de Plata? ¿El bosque del Jardín de la cripta? ¿El bosque Brumoso? ¿Había trolls en el bosque del Troll ladrador? ¿Vivían elfos lunares en el bosque Lunar? ¿Cómo era el bosque Noyvern? ¿El bosque Lejano? ¿Y qué podría ser el “bosque Olvidado”?

Tenían que explorarlos todos. Tal vez podrían encontrar aventureros que hubiesen estado en alguno de estos bosques y preguntarles que había realmente allí, ¿pero cómo hacerlo sin revelarles por qué estaban interesados? ¿Y cómo confiar en las respuestas de aquellos que podrían estar protegiendo los tesoros que encontraron, o adornando los peligros para que sus hazañas parecieran más heroicas?

Por supuesto cualquier bosque vivo ya tendría habitantes, y cualquier reino élfico nuevo surgiría sólo tras batallas que los desterraran. Además ellos sólo eran cuatro elfos jóvenes e inexpertos; cualquier lugar que eligieran debería ser lo suficientemente acogedor para permitirles sobrevivir allí durante los años que les llevaría fundar una pequeña “fortaleza” élfica y comenzar el esmerado y longevo proceso de desarrollo hacia un reino sin atraer la atención de orcos, dragones hambrientos y otros depredadores… o permitiendo que un tirano se alojara entre ellos, quien tomaría el control de Boscalba y lo convertiría en algo horrible.

Sí, su tarea era prácticamente imposible. Desconcertados, se dirigieron hacia Arhônda, sólo para verlo por sí mismos y comprobar qué habitaría probablemente en un bosque salvaje.

Ya tenían un arma poderosa: podían juzgarse a sí mismos con honestidad. Tasar es el soñador, quien puede imaginar destinos y consecuencias y ver cómo la realidad actual debe cambiar para cumplir su deseo en la realidad del mañana. Rauve es el estratega “cómo podemos llegar allí desde aquí”, quien siempre elabora planes alternativos con Tasar y ve cómo los puede hacer encajar.  Nemmer es el disputador, el elfo “que cuestiona los detalles hasta que son correctos, comprobando su factibilidad en el mundo real”. Oenel es el pensador práctico que pregunta “¿de dónde obtendremos el agua y las provisiones?”.

En Arhôndo casi fueron asesinados por los hechizos de una hembra drow, que permanecía en pie a solas en un claro. Era una sacerdotisa de Eilistréy que hizo llamar a Qilué Véladorn para interrogarles, y a ella le soltaron inesperadamente lo de su sueño.

Y Qilué prometió correr la voz sobre Boscalba a muchos elfos, de todas partes, para extender la esperanza… y ver qué podría pasar…


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