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La Orden de los
Hermanos de la Sangre

"Inclínate ante mi y triunfa con las armas"
El Credo de Garagos

Es una adaptación para Forgotten Realms del Fist of Hextor, aparecida en el Suplemento Sword and Fist de Wizards of the Coast

Autor: Mouser

Siempre llega el momento en el que incluso el déspota más tiránico debe plantar cara a retos militares que no podía superar sólo con las fuerzas de su propio ejército. Invasiones de humanoides, insurrecciones organizadas, levantamientos campesinos bien respaldados, ataques inesperados de vecinos envidiosos... han hecho tambalearse a más de un malvado aunque civilizado monarca que carecía de las fuerzas necesarias para restaurar el orden (su orden) en su propio territorio. Afortunadamente el tirano puede encontrar ayuda, suponiendo que pueda pagar el precio. Si puede permitírselo, podría alquilar la ayuda de algunos de los más infames y brutales mercenarios de Faerûn: Los Hermanos de la Sangre.

Respaldados por la Iglesia de Garagos, los Hermanos de la Sangre son considerados como una parte del clero. Ellos sirven al Señor de la Guerra luchando sólo en aquellas causas oficialmente sancionadas y aprobadas por los sacerdotes de Garagos. Aunque la Iglesia de Garagos está formada por un mosaico de templos a menudo enfrentados por conseguir influencia y territorio, los hermanos de la Sangre tienen una jerarquía propia y unificada. El líder de cada unidad o unidades de mercenarios jura obediencia al Sumo Sacerdote de un templo dado, y obedecerá siempre y cuando que las ordenes y misiones que le sean encomendadas no entren en conflicto con las de sus propios superiores entro de los hermanos. Aunque los sacerdotes miran con recelo esta salvedad, hasta ahora no se ha producido ningún incidente documentado y los beneficios que obtienen los templos de la hermandad compensa con creces el riesgo. Algunos eruditos y grupos de poder (los Arpistas entre ellos) ven con temor signos de un intento de unificación de la Iglesia de Garagos por parte de los Hermanos de la Sangre, aunque quien podría estar detrás de todo ello continúa siendo un misterio incluso para la adivinación mágica.

Los que deseen alquilar los servicios de estos mercenarios deben dirigirse a un templo de Garagos (algo ya de por si complicado porque la adoración a Garagos está prohibida en algunos lugares y los templos deben de permanecer ocultos) y establecer la naturaleza de sus necesidades ante los sacerdotes. Generalmente, un posible empleador debe demostrar que lo que pretende no entra en conflicto con el dogma de la Iglesia de Garagos (ya ser posible que fomente su adoración). Aquellos que buscan aplastar rebeliones, oponerse al avance de una horda de humanoides o enfrentarse alas fuerzas de un rival superior son los típicos empleadores aceptados por los sacerdotes. Cuantas mayores sean las probabilidades de una lucha sangrienta y cuanto más desesperado esté el empleador (y por consiguiente más esté dispuesto apagar) más probabilidades hay de que sea aceptado.

Una vez el empleador es aceptado, debe lograrse un acuerdo explícito entre las partes que debe ser firmado tanto por el empleador, al que se le advierte de que debe observar todos y cada uno de los términos del contrato para evitar conflictos tanto con la iglesia como con los Hermanos, como por el sacerdote de mayor rango presente . Los empleadores que violan o incumplen los términos del contrato no sólo sufren las consecuencias obvias (nunca olvidar, nunca perdonar), sino que además nunca se les vuelve a permitir el contrato de servicios de los Hermanos de la Sangre.

El precio exacto depende de las circunstancias, incluyendo entre ellas las necesidades inmediatas de la iglesia, del número de Hermanos requeridos, etc. Es normal que el pago no sea solo monetarios: tierras, títulos, futuros favores y muy especialmente sanción oficial para la construcción de un templo en el territorio del empleador son formas de pago comunes.

Una vez puestos a ello, los Hermanos de la Sangre buscan con fría y despiadada eficiencia su meta. Se enfocan y la persiguen con inusitada ferocidad, continúan luchando hasta que sus enemigos son derrotados, los términos del acuerdo son cumplidos o simplemente termina el contrato. La rendición o la negociación con el enemigo ni siquiera es una opción. Están sobradamente preparados para morir al servicio del Señor de la Guerra. La Iglesia de Garagos, una fe marcial, espera que los hermanos prevalezcan incluso contra una fuerza considerablemente mayor y empleen cuales métodos crean necesarios para asegurarse la victoria. El fallo no es tolerado y esta es sin duda la razón principal por la que los Hermanos son tan celosos en la búsqueda del éxito en sus empresas: si fallan en conseguir su objetivo un destino mucho peor que la muerte les espera al regresas entre sus hermanos.

Convertirse en miembro de esta infame fraternidad de letales mercenarios no es una tarea más fácil que intentar contratarlos. Aquellos que quieran unirse a los Hermanos de la Sangre primero deben buscar un templo consagrado a Garagos y presentarse a los sacerdotes y miembros de la orden como recluta. Obtener una audiencia no es demasiado complicado, pero lo que le sigue siempre es duro y a veces letal. Los Hermanos de la Sangre no quieren en sus filas a meros salteadores o bandidos, sólo son admitidos los soldados más duros y brutales. Los candidatos deben prepararse acometiendo una serie de pruebas colectivamente conocidas como El Test de la Sangre. Las pruebas han sido específicamente diseñadas para cribar a los aspirantes de aquellos que tengan demasiados escrúpulos, un corazón débil o poca fuerza de voluntad. Las pruebas requieren la aplicación de lo que sólo podría calificarse de brutalidad, sufrimiento y muerte gratuita sobre las víctimas escogidas por los Hermanos. Los Hermanos de la Sangre creen firmemente que las pruebas permiten a los aspirantes demostrar la actitud y resolución apropiadas para ingresar en las filas de la fraternidad. Además el Test de la Sangre cumple con una finalidad adicional: exponer a los infiltrados entre los reclutas que pretendan espiar desde el interior o crear disensiones internas. Más de un bravo paladín se ha revelado como tal negándose a participar en las matanzas e indignidades requeridas en las pruebas, prefiriendo así la muerte a la violación de su propio código moral.

Después de que un aspirante haya demostrado al clero su valía debe permanecer en el templo donde solicitó su admisión hasta que se vaya a ejecutar la Ceremonia de Introducción. Los Hermanos de la Sangre sólo celebran esta ceremonia en determinadas fechas concretas del año que coinciden con los días sagrados de la deidad. Durante el tiempo de espera el candidato está confinado entre los muros del templo, salir al exterior supone una muerte inmediata, realizando cualesquiera tareas humillantes que el clero les imponga y aprendiendo el dogma de Garagos.

Cuando llega el momento de la Ceremonia de Introducción, los Hermanos de la Sangre se llevan a los reclutas al lugar donde se vaya a celebrar el ritual, normalmente uno aislado y lejano. Se rumorea que la Ceremonia de Introducción es tan cruel e inhumana que cambia para siempre el aspecto de los supervivientes (no sólo aspecto físico sino también espiritual). Aquellos que pasan el ritual se convierten en miembros de pleno derecho de los Hermanos de la Sangre. La gente susurra , con numerosas miradas por encima del hombro, de sacrificios humanos, asesinatos rituales y orgías de sangre tan crueles que hacen de los actos de los Hermanos en el campo de batalla un plácido paseo por el campo en comparación. Sin embargo, dado que los Hermanos de la Sangre tienen prohibido hablar del ritual con los no miembros, no se conocen detalles verídicos concretos más allá de una mera evidencia física: los candidatos supervivientes siempre emergen de la Ceremonia portando horribles cicatrices en sus rostros, cuellos y brazos. Están permanecen igualmente inexplicadas para aquellos que las portan y no es raro ver dibujarse en la cara de un hermano una vacilante mueca mezcla de fanática devoción y puro terror primordial cuando se les pregunta al respecto.

Algunos PNJs de Renombre

Héctor Melenanegra (NM, Humano varón. Explorador 5 / Hermano 3)

Poco se sabe sobre el pasado de Héctor más allá de que nació en el seno de una familia campesina de Thetyr y se alistó como explorador muy joven en el ejército del Barón local y, posteriormente, durante el Interegnun actuó como cazador de cabezas para la corrupta nobleza Thetyriana. En una de sus misiones fue contratado para dar caza a un mercenario cuya cabeza tenía un alto precio. Sin saber que se trataba de un Hermanos de la Sangre, Héctor se infiltró en el campamento mercenario pero fue descubierto y rápidamente sometido por los hermanos. En un intento desesperado de escapar, el caza recompensas desafió al hermano que pretendía matar a un combate individual con la intención de morir de forma rápida en combate antes que permanecer cautivo. Aunque fue derrotado, Héctor lucho tan bravamente que fue recompensado con una invitación formal para formar parte de los Hermanos de la Sangre. Tras el período de iniciación y la Ceremonia de Introducción, la primera misión que le encomendaron fue la de arrasar la fortaleza del barón que le había contratado y llevar su cabeza a sus superiores, misión que llevó a cabo de forma rápida y eficiente.

Aunque todavía es un recién llegado entre los Hermanos de la Sangre, Héctor, está ascendiendo en sus rangos rápidamente y se espera que pronto pueda entrenar y liderar una unidad de infiltración para los hermanos.

Terror (CN, Semiorco varón.Fighter 6 / Hermano 8 )

No es hasta que se ve a Terror en el campo de batalla que se entiende su sobrenombre. Enfundado en una coraza completa grabada con rostros con muecas de agonía y teñida del rojo se las sangre de sus enemigos, de tamaño gigantesco y gritando como un poseso es precisamente terror lo que sienten todos los que se le enfrentan.

Terror es una anomalía dentro de las filas delos Hermanos de la Sangre, porque al contrario de lo que es habitual no ha sido reclutado sino criado desde pequeño dentro de la hermandad. Siendo hijo de un miembro influyente dentro de los Hermanos de la Sangre, Terror fue adoptado por una de las compañías y criado como uno de los más sádicos, brutales, fanáticos y leales de sus miembros. Sólo su falta de inteligencia e ingenio ha evitado que ascendiera por la jerarquía de la hermandad quedándose dentro de la compañía como guardaespaldas de su líder y madre Aldana La Desalmada.

Aldana La Desalmada (CN, Humano mujer. Clérigo (Garagos) 7 / Guerrero3 / Hermano 3)

La vida de Aldana no era diferente de la de cualquier otra chica de 13 años de un poblado campesino del Vilon Reach, por lo menos hasta que su aldea fue atacada por una tribu nómada de orcos y ella fue violada y dada por muerta junto a los restos humeantes de su hogar y los cadáveres de sus familiares y amigos. Pero Aldana era fuerte y consiguió sobrevivir alimentando su odio interior y sus ganas de vengarse contra todos los humanoides de los Reinos. Los pasos a seguir estaban claros: unirse a la fe marcial más brutal que pudiera encontrar, recibir entrenamiento y desde allí orientar sus pasos hacia su fin.

Aldana ingresó como sacerdotisa en un tempo de Garagos y no tardó mucho en darse cuenta de su embarazo, a Aldana le pareció una deliciosa ironía que el fruto de su violación fuese su brazo derecho en el cumplimiento de su venganza y así decidió tener a su hijo, un semiorco que ahora es conocido como Terror.

Aldana es una líder nata y no se ha hecho con el control de una numerosa unidad en un tiempo record. Aunque prefiere las misiones que tengan que ver con el exterminio de humanoides no hace ascos a cualquier otra misión (aunque las considera en su fuero interno una simple preparación) y hasta ahora ha obtenido muchos notables éxitos. La Desalmada ha obtenido su sobrenombre por la total falta de escrúpulos que demuestra a la hora de perseguir sus objetivos, es muy astuta y una fanática de la hermandad. Para ella todo el mundo debería valerse pro si mismo y soportar cualquier adversidad con estoicismo como ella misma ha hecho.




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