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Los gritanoticias de Aguas profundas

I: Noticias en venta

Traducción: McAxel

Solamente los más ricos y poderosos agundinos pueden permitirse grandes bibliotecas privadas de tomos encuadernados. Sin embargo, la mayoría de los ciudadanos saben leer, y lo hacen a menudo tanto por placer como por sentirse “en lo alto del monte Aguas profundas” (que quiere decir disponer de una visión de los hechos del momento, política, actividades comerciales y oportunidades próximas de negocios), muchos ciudadanos poseen unos pocos libros de coplas raídos, algunos pergaminos y una gran selección de “pergaminos cortos” conocidos como “pliegos sueltos”.

Los libros de coplas son panfletos de unos dos palmos de ancho por tres de alto, y consisten en pergaminos cosidos entre cubiertas de cuero (a veces, endurecidas con finísimos azulejos de cerámica “rechazados” o con placas de metal). Pocas veces tienen más de treinta páginas, aunque suelen tener como poco una docena. Adecuados para contener casi cualquier cosa desde poesía hasta furiosos alegatos contra los gremios, políticas de gobierno o métodos de embaldosar tejados; los libros de coplas están generalmente dedicados a memorias e historias románticas ya sean lacrimosas (para amas de casa) o picantes (para muchachos jóvenes y viejos).

Los pergaminos tradicionales o “largos” tienden a estar escritos por una sola cara, y son la forma escogida para plasmar textos religiosos, cuentas que deben mantenerse durante tiempo (sin embargo, para la contabilidad oficial se prefieren los libros de registros) y hechizos que serán lanzados directamente desde el escrito. Aunque los rollos largos pueden ser impresos por “métodos mecánicos”, “bloque tras bloque”, suelen estar escritos a mano.

Los “pergaminos cortos” o pliegos sueltos son lo que nosotros llamamos “periódicos”. Generalmente tiras de pergamino no más grandes que lo que mide un humano y de diferentes anchuras, desde el ancho de un libro de coplas hasta el triple de anchura, están impresos por medios mecánicos por ambos lados (en momentos diferentes, es decir, después de que un lado es impreso, se deja secar antes del imprimir el otro). Sus tintas vegetales suelen correrse cuando se mojan, independientemente de cuando fueron impresas (unos pocos de los más exclusivos pliegos sueltos son cocidos para impedir que esto ocurra) y, a veces, hacen que algunos barrios apesten cuando se encienden muchos fuegos de chimenea con los pergaminos en trocitos. Para los agundinos, estos pequeñas notas informativas escritas son conocidas como “pliegos sueltos” según Haumbroad “el Humilde”, un de sus fabricantes ya muerto, quien durante años de pura perseverancia acostumbró a los habitantes de la ciudad a buscar y confiar en esta forma de noticias.

Los agundinos más viejos recuerdan a Haumbroad como un hombre barbudo, descuidado y marchito que permanecía de pie encorvado en las múltiples esquinas del camino Alto, día tras día, gritando a los transeúntes para “¡cambiar una moneda por las maravillas del mundo!”. Muchos pliegos sueltos aún cuestan hoy en día una sola moneda de cobre, aunque la mayoría de los más conocidos valen el doble, hasta que un vendedor se quiere ver libre de ellos y en alguna otra parte rápidamente.

Haumbroad ciertamente dio comienzo a algo popular. En su día, en las calles había de treinta a cuarenta pliegos sueltos vendiéndose y algunas tiendas (especialmente el puesto de Horth “Rugido de tiburón” Sharlark en el Mercado y el Mundo de Palabras de Berendarr en el camino Alto, en el lado oeste justo unas puertas más arriba del Yuntavîa) se llegaban a especializar en pliegos sueltos. Los más viejos están enrollados y tirados en estanterías y las ofertas más recientes colgadas del techo por ganchos como tapices en miniatura. Muchos pliegos sueltos viejos se venden de dos a cinco por moneda de cobre pero unos pocos que contienen historias especialmente salaces o discursos celebres son buscados por coleccionistas y ¡cada uno alcanza precios como de un dragón!

Muchos agundinos son aficionados a un tipo de pliegos sueltos, prefiriendo discursos políticos, apicarados comentarios sociales, chistes o “aventuras” en serie (a menudo verdes o de pillerías). Los nuevos números de la mayoría de los pliegos sueltos aparecen en la calle cada tres o cuatro días y los eventos importantes siempre provocan aluviones de “extras”. El pliego suelto más arrogante (el preferido por los clientes más ricos y nobles) se publica cada diez días y se concentra en vistazos a los eventos acontecidos y las historias en serie de entretenimiento mejor escritas.

Los vendedores de pliegos sueltos suelen ser chicos jóvenes de la calle o los propios impresores y son conocidos universalmente como los “gritanoticias” por su típico hábito de gritar los titulares. “¡Sepa quién está tras la máscara!” ¡Un señor noble al descubierto!” suele ser lo habitual, incluso usando una historia imaginativa cuando hay pocas noticias de valor para decir.

Otras de las favoritas usadas en lugar de las “noticias reales” incluyen las siguientes:

“Señor noble secuestrado para esclavismo hace años; ¡impostor se hace pasar por él”!

“¡Nuevos muertos vivientes entre nosotros! ¡No huelen, no pueden distinguirse, se mantienen vivos tomando parte en las actividades en los festines!”




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