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La Casamentera de Sembia

IV: Tempestra en su gloria

Traducción: McAxel

El amor de Hansible Orsombar por su Anthea llegó a su auge una noche de luna en el prado de una de sus granjas en el interior de Sembia. Su pasión era tan ardiente que Hansible se ahogó en su estanque; si bien, en realidad, los brazos de Anthea se estremecían del esfuerzo de sujetar su cabeza envuelta en su ropa interior bajo el agua hasta que las burbujas finalmente dejaron de surgir.

Por aquel entonces, era experta en falsificar la firma de Hansible y tenía su sello, todos sus documentos y todo aquello que pudiese necesitar. Astutamente, se traspasó solamente una docena de sus propiedades de menos valor, dejando el resto para que se peleasen los acreedores mientras ella revendía “lo que era suyo” en su afligida partida de Sembia.

Consiguió lo suficiente para hacerse muy rica, lo suficientemente rica para “desaparecer” en las ciudades sembianas durante una década mientras vendía y compraba cuidadosamente propiedades, aprovechándose de las desgracias de los demás para hacer crecer su fortuna lentamente. Usaba cosméticos para disfrazarse como una sirvienta de una tierra lejana y se alquilaba para limpiar una gran casa tras otra después de las fiestas y festines y barría y fregaba. Allí escuchaba las noticias y rumores y como los nobles sonaban cuando hablaban.

Estaba casi lista para convertirse en una casamentera y recibir unos honorarios por asistir a fiestas y dedicarse a los embustes en nombre de otros mientras daba caza a un marido rico, y enfermo. Trabajó pacientemente, envejeciendo como lo hacen todos los que trabajan duro, forjando contactos en sombrías calles y llenando su cerebro con obras de nobles, hasta que lo considerase oportuna; y el escudo heráldico “perdido” y nunca vendido de Hansible vio la luz en sociedad de nuevo, con un nuevo nombre grabado. Ella sería... Plumalcón... Plumatenue. Ella sería la mejor.

Todo lo que Anthea tenía que hacer era actuar como ello, y ella sabía perfectamente como hacer eso.

Tempestra Plumatenue: humana Experta 3; VD 2; humanoide Mediano; DG 3d6; pg 10; Iniciativa +0; Vel 30’.; CA 10, toque 10, desprevenido 10; Ataque Base +2; Presa +3; Ataque +3 cuerpo a cuerpo (1d4+1/19-20, daga), +2 a distancia (1d4/19-20, daga); Ataque completo +3 cuerpo a cuerpo (1d4+1/19-20, daga), o +2 a distancia (1d4/19-20, daga); AL: Caótico Maligno; TS Fort +1, Ref +1, Vol +5; Fue 12, Des 10, Con 10, Int 14, Sab 15, Car 16.

Habilidades y dotes: Abrir cerraduras +4, Averiguar intenciones +8, Avistar +6, Diplomacia +18, Disfrazarse +5, Engaño +9, Escapismo +6, Falsificar +10, Intimidar +5, Saber (Nobleza y realeza) +8, Tasación +11, Trepar +5; Embustero (Deceitful en el original), Soltura con una habilidad (Diplomacia), Soltura con una habilidad (Tasación).

Idiomas: común, khondazhano, damarano.

Posesiones: daga, gran vestuario de ropa elegante de mujer, 88.000 po (bien escondidas por sus residencias), 11 residencias in Ordulin, Yhaunn, Sélgont, y Serlun valoradas en más 20.000 po cada una (nueve alquiladas por un ingreso mensual de 4.000 po), otros bienes por valor superior a 160.000 po.

Tempestra tiene fracasos conocidos pero ha visto muchos más éxitos. Sus precios (nunca anunciados, por supuesto) son ahora de 5.000 po para los clientes más pobres y hasta cinco veces más para los más ricos (las parejas más satisfactorias le han hecho ganar sobre los 25.000 po; si falla, cobra solamente 1.000 por su tiempo y discreción). Sus secretos incluyen pensamientos y deseos de gente comprensiva y ella hábilmente juzga a todos los que conoce. Puede ser totalmente despiadada (organizando asesinatos, si es necesario) aunque prefiere mantener esta faceta suya oculta lo más posible. Según envejece y su cuerpo comienza a fallar, Tempestra está buscando activamente su propia “pareja adecuada”.

Ha disfruta muchísimo de las fiestas, los festines y las ridículas pretensiones y modales de la “resplandeciente sociedad”, como prefiere autodenominarse ahora, de Sembia y puede transmitir muchos puntos de etiqueta a aquellos deseosos de elevar sus rangos. Aquí va uno:

Los dignos “caballeros” de Sembia siempre envían una invitación a las “damas” por medio de un sirviente grandiosamente uniformado, quien obsequia personalmente a la dama con una invitación por escrito sellada. Es mejor si hay una audiencia para esta muda presentación y es de mala educación enviar cualquier clase de regalo. La invitación siempre está extendida a ella y su pariente (si hubiese alguno) y su escolta (si tuviese) y es para alguna clase de deporte o diversión (vuelo de halcones o carreras de caballos, por ejemplo) nunca simplemente para cenar o verse con el caballero.

Una dama digna al invitar a un caballero, por el contrario, lo hace con una invitación escrita llevada por un sirviente, preferiblemente no en su presencia, y siempre es una petición personal para asistencia a tal lugar en tal momento.




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