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La Casamentera de Sembia

III: La verdadera Tempestra, segunda parte

Traducción: McAxel

Anthea Skrakelar dejó Marsémber en la primera caravana hacía Suzail la siguiente mañana, con el aspecto, y el olor, de la mujer más gorda de todo Cormyr. Cada ropa que se agenció en los asquerosos callejones del puerto la metió dentro de esos enormes y viejos pantalones y botas y cada trapo estaba enroscado alrededor de una única moneda, de forma que no tintineaba. Las ropas del tamaño de una tienda de campaña que encontró las enroscó alrededor de todo para esconderlo y las pocas monedas que podría necesitar en el viaje estaban en su bolsa, enganchada en lo alto de una bota.

El olor permitió que no le molestasen la primera noche y compró abundante comida y se subió trabajosamente al tejado de la posada para dormir allí en vez de pagar por una habitación, lo que le salvó de los ladrones que entraron por las ventanas de abajo para robar las delgadas bolsas de dinero de algunos de sus compañeros pasajero de la caravana.

El resto del viaje ocurrió sin percances. La primera para de Anthea en Suzail fue en Capas y Trajes de Thurnock en la calle Pende, donde ella rebuscó entre las existencias viejas de Thurnock y compró ropas justo lo suficiente buenas como para visitar a un cambista. Se fue rápidamente cuando él le dijo que sabía que ella era mucho más joven y delgada de lo que aparentaba.

Se bañó en un conducto de agua en un extremo de los Jardines reales para quitarse el olor; un guardia la observó para asegurarse de que ella no se colaba entre los barrotes en los terrenos de Palacio y la dejó hacer. Anthea, con indiferencia, dejó que el aire la secara mientras rescataba todas las monedasen una sola pila, usando las enormes ropas como saco y después se vistió con sus mejores ropas y fue a ver al cambista que había visitado antes. Brender Sarrask vive en la habitación superior sobre la Tienda de Objetos Antiguos de Oro y Plata de Raraedo en el camino Siemprecorona. Cuando cambiaron su riqueza, a una tarifa ridícula, en algo que una mujer de su tamaño y fuerza puede llevar más fácilmente, Anthea cogió una habitación en la más ruinosa “casa de una noche” que ella pudo encontrar: la de Maerevvo en el camino Vientomarino, al suroeste del Mercado. Durmió de nuevo en el tejado, con el dinero atado en bultos entre dos mugrientas chimeneas sobre el siguiente tejado; esos dos tejados fácilmente alcanzables fueron la única razón por la que escogió la de Maerevvo antes que la Vista Portuaria de Pelumbra, dos puertas más abajo en la sucia calle.

Antes del amanecer estaba despierta y abajo en la calle de nuevo, comiendo anguila frita en una ventana de la calle cerca de la taberna La Cola de Mare en el camino Ciervonegro para parar los rugidos de su estomago antes de presentarse ante cualquiera de importancia. Puesto que las puertas de la Cascadabrillante de Sharaedra en la calle Caballo Semental estaban sin cerrar (un golpe de campana1 del Paseo después del amanecer, cuando el resto de la ciudad se despierta), estaba lista. Allí compró los dos mejores vestidos que pudo encontrar, además de dos exquisitas botas apropiadas y un traje de viaje con capucha, así mismo una bolsa donde llevarlo todo. Con bastante menos dinero (pues la de Sharaedra era y es una de las mejores tiendas de ropa para damas de gusto distinguido y de abundante dinero en todo Suzail), Anthea cogió un asiento en la siguiente caravana a Serlun con los Viajes Exquisitos de Plumalcón. Viajaría en una caravana demasiado grande y protegida como para preocuparse de nada más que de las atenciones del resto de pasajeros hasta que llegase a lo que la gente de sus valles natales llaman “la Tierra de los Ricos Mercaderes Gordos”.

Mientras partían, uno de esos pasajeros era Hansible Orsombar, un inversor mayor de Sembia de gran riqueza y un ojo vago, que entre otras cosas adquiría los títulos y armas de la difunta nobleza de Tezhyr, y la de la autoproclamada aunque repentinamente arruinada “nobleza” de Amn, para venderlos a sembianos de riqueza, orgullo y pretensiones en aumento. Un escudo heráldico llamó la atención de Anthea, y se aseguró de echar el lazo a Hansible.

Usó todos sus encantos para mantenerlo interesado en ella y terminó, como había esperado, en su casa de Serlun (Gryphgarpostes en la calle de Asumbrar), donde Plumalcón los dejó seguros en sus puertas. Hansible no lo sabía, pero su salud estaba a punto de sufrir un profundo desmejoramiento... tan pronto como le enseñó a Anthea todo lo que ella necesitaba saber sobre escrituras y contratos y escribas a contrato y como se puede comprar la justicia en Sembia. Y Anthea era una rápida aprendiza.

Su nueva “pequeña amante” acompañaba a Hansible cuando viajaba de cliente en cliente, de una ciudad de Sembia a otra. Según su amor por Anthea crecía, los “accidentes” comenzaron a acontecer a sus más leales y observadores sirvientes.

1 En los barcos y zonas portuarias las horas se marcan por golpes de campana, generalmente cada media hora.




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