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El alza y la caída de la tasa de la ventana

II: Controversia y abolición

Traducción: [REO] - Sarevok

El borrador original de Culthorp sobre el Impuesto fue modificado ligeramente por su superior, la Maestraescribana de Impuestos Asmarla Sundárbol (una torva y fría humana LN Ext3, cuyos cortantes comentarios le hicieron ganarse el apodo de “Vieja cuchillohelado"). Estimó que la colecta del dinero de los impuestos de los morosos no debía encargarse a la sobrecargada Guardia de la ciudad, sino que debía convertirse en el trabajo de una nueva fuerza de cobradores de impuestos armados y uniformados, "las Manos de la Corona " (apodados rápidamente “las Manos acosadoras" por los ciudadanos de Suzail). El nuevo impuesto fue apodado “la tasa de la ventana” por los disgustados e incrédulos ciudadanos... y comenzó la furia.

La matrona de la alta sociedad Chesra Manograda, conocida como "la Dama rugiente" por sus mordaces críticas de cada acto administrativo, moda pasajera, y lo que veía como un firme empeoramiento del estado de la sociedad a través del reino de Azoun, escribió una carta a los oficiales de la Corte en la que hablaba del nuevo impuesto como "una espada clavada en la espalda de todos los cormyrianos leales, aún cuando la Corona espera defenderles de las espadas y las mandíbulas de las bestias atacantes " y pidiendo que el "oficial que planeó este robo" fuera golpeado con látigos por las calles y encerrado por “robo evidente”, sirviendo sus propias posesiones para pagar el primer mes de impuesto a todos los ciudadanos. También solicitó a Azoun que “dejara de montar por las Trastierras espada en ristre para defender a su gente acabando con esta tasa" y contrató a niños para que colocaran copias de su carta junto a la proclama del impuesto en todos los tablones de anuncios. Cuando un guardia de la puerta del Dragón púrpura atrapó a un joven que intentaba colocar la petición de Manograda en su poste, fue atacado por los ciudadanos y dejado inconsciente. Cuando otras copias de la petición fueron retiradas por los oficiales de la Guardia, se colocaron nuevas copias mediocremente escritas (que obviamente habían sido escritas por la gente que había leído las peticiones, y no por un escriba contratado) en su lugar durante la noche. En un tablón, esto ocurrió al menos cuatro veces.

Los funcionarios de la Corte que llegaron a ésta para trabajar durante la mañana siguiente a la proclamación del impuesto fueron acosados con gritos de "¡Codiciosos! ¡Ladrones! ¡Codiciosos! ¡Ladrones!" en el Paseo. Esta costumbre se extendió hasta que los gritos espontáneos de estas dos palabras acompañaron a los oficiales de la Guardia, los Dragones púrpuras y los funcionarios de la Corte más conocidos cada vez que salían a la calle. Siempre que los funcionarios de la Corte dejaban de ser protegidos por autoridades armadas la fruta podrida, los baldes de basura y los contenidos de los orinales acompañaban a los gritos.

Un conocido veterano retirado de los Dragones púrpuras, Thamadar de las Seis Espadas (héroe de las cacerías de monstruos del bosque de Hulak y las escaramuzas con los bandidos en las fronteras de Sembia), dio un discurso en el Mercado en el que gritó que los funcionarios de la Corte eran “sanguijuelas y ratas, chupándonos la sangre mientras que los Obarskyr dormían o guerreaban sin saberlo" y que las Manos acosadoras eran "invasores ilegales que deberían ser atacados con espadas, calderos, fregonas y sillas hasta que no quedara ni uno en pie".

Cuando los funcionarios se enteraron del discurso y enviaron a una gran fuerza de guardias a detener al cojo Thamadar en sus alojamientos, los ciudadanos se apresuraron a defenderle. La batalla continuó en las calles (con la creación de barricadas improvisadas, la liberación de caballos desbocados frente a las filas de la Guardia y el lanzamiento de camas desde los balcones a las cabezas de los oficiales). La refriega duró lo bastante para que los veteranos retirados (parte del comando de Thamadar) cogieran sus armas y llegaran para repeler a la Guardia.

Los guardias huyeron a los cuarteles y pidieron a los Dragones púrpuras que restablecieran el orden. Los viejos soldados se enfrentaron con los nuevos en las calles hasta que alguien encendió un fuego, y Thamadar rugió ordenando que todos “dejaran el acero” y lucharan contra el fuego. Fue obedecido, y las llamas habían sido apagadas al anochecer; entonces Thamadar y sus defensores fueron al Paseo, y el veterano repitió su discurso frente a la puerta del Dragón (la entrada principal de la Corte Real). Su audiencia, esta vez, incluyó muchos oficiales de la Guardia y los Dragones púrpuras que no hicieron nada para detenerle.

Al día siguiente apareció un pequeño edicto firmado por el sabio Alaphonar en todos los tablones de anuncios: "Su Majestad la Reina Filferil, habiéndose enterado de la aprobación por error de una ley desatinada, decide abolir por la presente la tasa de la ventana... para siempre".
El populacho gritó aceptando las últimas palabras del edicto real, especulando alegremente con el destino de los funcionarios de la Corte involucrados, y siguieron mirando la Corte Real como habían hecho siempre: con profundo recelo.

(El Bajoescriba Lhultan Culthorp no ha elaborado más leyes desde esta abolición, y ha sido reasignado a la copia de los registros de la Corte.)




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