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El alza y la caída de la tasa de la ventana

I: Imposición e ingreso

Traducción: [REO] - Sarevok

Ocurrió que en el año del Arpa sin cuerdas, cuando la sombra del llamado “Dragón Diabólico” cayó sobre la tierra de Cormyr, hubo mucho miedo en Suzail. Tras una breve alza en las importaciones bélicas de armas y armaduras, el comercio cayó abruptamente en la ciudad. Muchos comerciantes extranjeros se mudaron a Sembia y los puertos independientes de la costa del Dragón... Puerta del Oeste en particular. Las noticias del exterior y los bienes de comercio interesantes se volvieron escasos, y los rumores de traición entre los nobles y cortesanos y el conflicto en muchas casas familiares del reino se extendían a diario por las calles, oscureciendo la mente de la gente y haciéndoles refunfuñar.

Cuando los ejércitos en conflicto se acercaron más a la capital del Reino bosque, el miedo aumentó. Se decía que terribles monstruos estaban a punto de aplastar la ciudad. Los alimentos (cuyos precios ya eran elevados a causa de los problemas de producción de las cosechas asociadas a la depredación de los ghazneth) se hicieron más caros y escasos. Tras la caída de la ciudad de Arabel y la huida de sus ciudadanos a Suzail, viajando de una ciudad a la otra en pocos momentos gracias a poderosos conjuros de los magos de la guerra, se incrementaron tanto el miedo como la falta de comida. Muchos ciudadanos de Suzail que tenían bastantes riquezas trasladables (o escasa lealtad a la ciudad) consideraron que lo más sabio era salir de la ciudad y el reino durante un tiempo, y así lo hicieron... llevándose su dinero y sus compras diarias. Entre estas partidas fueron importantes las de muchos de los derrochadores jóvenes de las familias nobles de Cormyr, que fueron “enviados lejos por su seguridad” por los suyos. En algunos casos, los suyos les siguieron pronto, dando razones similares a “negocios urgentes, demasiado desatendidos, en el extranjero”.

La gente con menos suerte que quedó en Suzail se encontró con que los trabajadores eventuales eran difíciles de encontrar (excepto los rufianes desconocidos de aspecto sospechoso, que llegaban a la ciudad para ofrecer sus servicios a todo el mundo como guardaespaldas a corto plazo). Las tareas a corto plazo más tradicionales como la carga y descarga o el sacar la basura se hicieron cada vez más difíciles, y las ratas y las mascotas abandonadas por los que habían huido vagaban hambrientas por la ciudad, infestando las avenidas en números cada vez mayores. Ciertos nobles se dedicaron a recorrer las calles (cuando salían de sus cercadas mansiones) con grandes guardaespaldas que arrebataban propiedades a la gente y trataban duramente a los que discutían con ellos, excepto cuando eran vigilados por las patrullas de la Guardia o los uniformados Dragones púrpuras. La comida se hizo aún más escasa y cara.

Las condiciones en el Palacio y la desperdigada Corte Real eran similares a las de las calles de Suzail, aunque pocos cortesanos llegaron a conocer una verdadera hambruna o necesidad. Los funcionarios de la Corte observaron el incremento de la basura, la anarquía y la desesperación y decidieron que había que hacer algo. Los Altos caballeros fueron llamados a dejar de ensombrecer a los nobles sospechosos para “acechar” en Suzail (para liderar a las fuerzas de choque de los Dragones púrpuras contra los contrabandistas, esclavistas y grupos de ladrones pandilleros). Entre otras medidas destinadas a “hacer volver las cosas a la normalidad” había un curioso disparate: la tasa de la ventana.

Fue propuesta originalmente por un escribano de las Cámaras reales, el Bajoescriba Lhultan Culthorp (un humano LN Ext1 de afilada lengua y conducta “superior”) como un medio para sacar dinero para las compras de comida para la comunidad y la caza de ratas. Su “Impuesto Sobre las Claraboyas y los Vidrios de Ver” iba a ser una tasa de 1 halcón de plata mensual por cada ventana o claraboya en un edificio que no perteneciera a la Corona y estuviera situado dentro de Suzail (a no ser que hubieran sido cerradas con tablas, habiendo sido retirados los vidrios y “siendo necesario el uso de herramientas para volverlas a abrir”).

Los propietarios de edificios debían pagar la tasa a los Escribanos de monedas de la Corte en las oficinas acostumbradas situadas justo al entrar a la Corte Real por la Puerta de los Leones. Los impuestos se pagarían el último día de cada mes tras la proclamación de la tasa. Los ciudadanos que no hubieran pagado seis puestas de sol después de ese momento, según el borrador del decreto de Culthorp, perderían una cantidad de bienes de valor equivalente a su deuda (las tasaciones sólo podrían llevarlas a cabo los funcionarios de la Corte, y no estarían sujetas a ser rebatidas o apeladas).

El Impuesto fue proclamado en todo Suzail en un solo día, como todas las leyes de Cormyr. Se colocaron notificaciones escritas en los tablones de anuncios del Paseo, en cada puerta de la ciudad, en el Mercado, en el Salón del mercado y en todas las entradas a la Corte Real. Al mismo tiempo, la nueva ley fue pregonada por los funcionarios de la Corte (rodeados de guardaespaldas) en todas las tabernas de la ciudad.

No fue bien recibida.




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